Contexto histórico/cinematográfico

El trabajo de James Wong Howe se extendió desde los años 20 hasta los años 70. Por eso vivió muy distintos panorámas cinematográficos a lo largo de toda su carrera, desde el star system y el sistema de producción de estudios, el salto del cine mudo al sonoro, o la revolución del color (aunque el se sentía más cómodo en el blanco y negro).
Hollywood y el Star System
En Estados Unidos, el cine tuvo un éxito arrollador, por una peculiar circunstancia social: al ser un país de inmigrantes, muchos de los cuales no hablaban el inglés, tanto el teatro como la prensa o los libros les estaban vedados por la barrera idiomática, y así el cine mudo se transformó en una fuente muy importante de esparcimiento para ellos. Al principio, los estudios cinematógrafo más como un negocio que como un arte. Lucharon entre sí con tesón, y a veces, para competir mejor, se fusionaron: así nacieron 20th Century Fox (de la antigua Fox) y Metro-Goldwyn-Mayer (unión de los estudios de Samuel Goldwyn con Louis B. Mayer) Estos estudios buscaron controlar íntegramente la producción fílmica.
Así, no sólo financiaban las películas, sino que controlaban a los medios de distribución, a través de cadenas de salas destinadas a exhibir nada más que sus propias películas. También contrataron a directores y actores como si fueran meros empleados a sueldo, bajo contratos leoninos; fue incluso común la práctica de prestarse directores y actores entre sí, en un pasando y pasando, sin que ni unos ni otros tuvieran nada que decir al respecto, amarrados como estaban por sus contratos. Esto marcó la aparición del star-system, el sistema de estrellas, en el cual las estrellas del cine eran promocionadas en serie, igual que cualquier otro producto comercial. Se habla así, de la producción hollywoodense entre las décadas de 1910 y 1950, como de cine de productor, en donde contaba más el peso del productor que conseguía el financiamiento, que el director encargado de plasmar una visión artística.
star systemCine mudo
Suele hablarse de cine mudo, de la época silente o muda, y esto no es del todo exacto aunque es cierto que las proyecciones no podían por sí mismas sino mostrar imágenes en movimiento sin sonido alguno. Pero las proyecciones en las salas iban acompañadas de la música tocada por un pianista o una pequeña orquesta y además comentada por la voz de un explicador, imprescindible figura que hacía posible que multitudes analfabetas o inmigrantes desconocedores del idioma entendieran la película. Además las productoras encargaban partituras originales para sus películas más prestigiosas, con lo que al cine ya sólo le faltaba hablar, pero se tenía ya la concepción de una obra creada entre la imagen y el sonido.
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Cine sonoro
La siguiente gran barrera era incorporar sonido a las películas. En 1927, los estudios Warner Bros, que se encontraban en una muy delicada situación financiera, apostaron por integrar un nuevo sistema de sonido. El resultado fue El cantante de jazz, la primera película sonora de la historia. Ante el éxito, pronto todos los grandes estudios montaron sus propias películas sonoras, y pronto el cine mudo pasó a ser algo del pasado.
La aparición del cine sonoro originó un terremoto de proporciones entre los actores, pocos de los cuales pudieron dar el salto desde el cine mudo al sonoro. Viejas glorias fílmicas vieron naufragar sus carreras ante su mala dicción o su pésima voz, y nuevas surgieron en su reemplazo.

Las nuevas técnicas, el espíritu creativo y emprendedor de los cineastas y la búsqueda del más difícil todavía, hizo que se impusiera el cine sonoro, acabando, no sin dificultades y dejando a mucha gente en el camino, con el cine mudo. Cuando el cine sonoro demostró su rentabilidad, las películas mudas, a pesar de su arte, quedaron condenadas a pasar a la historia. El cine mudo había durado 35 años. Hacia 1930 el sonoro era un hecho, y el cine mudo había sido definitivamente vencido. En el mundo de los actores se produjo el pánico, ya que temieron, y con razón, que sus voces no fueran adecuadas a los cambios, y todos fueron obligados a «pruebas de voz». A pesar de que la mayoría de los actores superaban las pruebas, actores significativos, aunque no por causa de la voz, quedaron en el camino (John Gilbert, Buster Keaton…).

Algunos directores de fotografía afirman que el cine sufrió un inmenso retroceso al llegar el sonoro, pues limitó enormemente las posibilidades creativas del mismo. Las cámaras hacían mucho ruido, y las filmaciones debían hacerse en riguroso silencio. Hacia 1928 se habían superado la mayoría de los problemas técnicos con los que se inició el cine sonoro, se inventó la «jirafa», el micrófono que se coloca en lo alto de la escena y se evitaron así las cámaras insonorizadas, pesadas y aparatosas, que impedían la movilidad en las escenas.

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Cine a color

La revolución del color en el cine la hizo la compañía Technicolor, el doctor Herbert Kalmus, fundador de la empresa, que había trabajado en ello desde 1917. Optó por la síntesis sustractiva de los colores., que consiste en sustraer el exceso de intensidad luminosa de los tres colores primarios que constituyen la luz blanca. Mediante emulsiones consiguió producir bicromáticamnte en un método mucho más sencillo. La emulsión se hacía en dos películas que se pegaban una a otra produciendo por un lado, en una especie de gelatina los colores rojo-anaranjados y por otro los verdes La primera película fue “The Toll of the Sea” (1922). Es de destacar “Los diez mandamientos” (The Ten Commandiments, 1923), “Ben-Hur” (Niblo, 1924), “El fantasma de la Ópera”, de Rupert Julian, 1925, y otras… Cuando se logró una película que no exigía pegar juntas las imágenes, sino que absorbía todos los colores nació el verdadero Technicolor (1928), que consiste en la impresión de los colores uno tras otro sobre una película única, para la proyección. Y se utilizan precisamente los tres colores complementarios (cian, magenta y amarillo) de la síntesis sustractiva. El azul asociado al verde da una paleta desconocida hasta entonces en la pantalla; en cuanto al rojo, saturado hasta el límite, permite reforzar la intensidad dramática. Ese rojo brillante es la firma del Technicolor.

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